Según los grandes mercados europeos el producto ecológico es un 50% más demandado que el habitual, y es por ello por lo que los productores de frutas y hortalizas se han puesto las pilas y usan algún tipo de método ecológico a la hora de cultivar sus producciones, llega la fiebre por lo ecológico.

Si la tendencia continúa siendo la misma, y podemos afirmaros sin ánimo de equivocarnos que así va a ser, este incremento de “invernaderos ecológicos” será una hecho constatado y cada vez más se construirán este tipo de edificaciones dejando de lado los antiguos invernaderos tradicionales.

Los productos ecológicos han crecido los últimos 10 años hasta un 50%.

No estamos ante una moda pasajera en la cual gran parte de la gente se ha apuntado; los datos de los últimos años apuntan a que la propensión de este tipo de cultivos va a ir “in crescendo”, ya que los productos ecológicos durante los últimos 10 años han crecido campaña tas campaña. Motivos desde luego no faltan, pero principalmente la exigencia de los mercados mundiales, junto con las propuestas de mejora de las autoridades competentes, y sobre todo la profesionalización tanto de la mano de obra como de los empresarios en el sector ha desembocado en una mejora en todos los aspectos en la agricultura.

Este tipo de cultivos supone también una ventaja competitiva de la agricultura almeriense sobre la holandesa, y el motivo no es otro que la Comunidad económica europea pone como requisito indispensable que, para que un cultivo sea ecológico se produzca sobre suelo natural, convirtiendo frutas y hortalizas en productos orgánicos. Holanda sin embargo, utiliza en todos sus cultivos sustratos y nutrientes sobre suelo hidropónico, con lo que difícilmente podrán producir ecológico.

Para finalizar, conviene destacar también, que desde finales de la década del 2000 al 2010 se pusieron en marcha planes de acción en la agricultura almeriense, destinados a que fuese una agricultura lo más sostenible y limpia posible. Por ejemplo, se empezó en esta década a reducir el uso de plaguicidas y pesticidas comenzando la era de la “lucha integrada”.